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Tema 1: Aspectos generales del contrato de obra

por Paloma Saborido Última modificación 20/06/2011 13:20
Colaboradores: UNIA
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Materiales tema 1

1.- REGULACION DEL CONTRATO DE OBRA

1.1.-ASPECTOS RELEVANTES DEL CONTRATO DE OBRA:

El Código Civil presenta el contrato de obra como una clase de arrendamiento, definiéndolo en el art. 1544 junto al de servicio en el que “una de las partes se obliga a ejecutar una obra o a prestar a la otra un servicio por precio cierto”. Sin embargo, la terminología utilizada es distinta de la del arrendamiento, aludiendo al dueño o propietario y al comitente. La distinción entre el contrato de obra y el de servicio se encuentra en las propias obligaciones contractuales. Reside en la clásica distinción entre las obligaciones de medios y de resultado, centrando la relevancia en el incumplimiento. En el contrato de obra el contratista se obliga a un determinado resultado desplegando la actividad constructiva.

Por otro lado, resulta complicada en la práctica la distinción con otras modalidades contractuales (imaginemos la diferencia con la compraventa de cosa futura). La normativa del Código está pensada casi en exclusiva para la construcción de edificios. Pero tal normativa ha quedado anticuada por la complicidad de los procesos constructivos en la actualidad, y la proliferación de agentes de la edificación. Al presentar una gran heterogeneidad este contrato, se hace necesario acudir a reglamentaciones complementarias como por ejemplo la regulación de la responsabilidad del fabricante en a Ley 22/1994 de de julio, o el RDLeg 2/2000 de 16 de junio, por el que se aprueba el texto refundido de a Ley de Contratos de las Administraciones Públicas. En cuanto a la obra inmobiliaria, la deficiente regulación del Código ha demandado la aparición de la Ley 38/1999 de 5 de noviembre, de la Ordenación de la Edificación, por la que se regula la contratación de construcción de edificios, derogando los preceptos del Código que estén en contradicción con la misma, pero no en su generalidad.

 

1.2.-CLASES DE CONTRATO DE OBRA Y SUJETOS INTERVINIENTES:

El Código Civil distingue entre el contrato de obra con suministro de materiales por el comitente o por el contratista, con cierta relevancia en el régimen de riesgos, según los artículos 1589 y 1590 Cc. Esta modalidad adquiere cierta relevancia, ya que se pone en duda si nos encontramos ante un contrato de obra, o es una venta de cosa futura, o un contrato mixto de compraventa y obra. Para determinar la regulación aplicable, es necesario analizar la voluntad de las partes, dependiendo de que se esté interesado por los materiales o por el resultado concreto. Por otro lado, distingue, según a entrega de la obra el pago del precio, entre obra por piezas o por medida (art.1592) y por ajuste alzado (art.1593 y 1597). En el primero, la obra se va entregando conforme se van completando unidades de medida o piezas, mientras que en el segundo, la obra se entrega al final, y e precio corresponde a la suma total. También se celebra el contrato por unidades de tiempo trabajado. Otra modalidad es la de administración o economía, en la que el contratista pone únicamente su actividad, adquiriendo los materiales necesarios de terceras personas, contratando la mano de obra por cuenta de comitente. Con referencia a la naturaleza del contrato, se distingue entre el contrato de obra inmobiliaria del de obra mobiliaria, o según la obra consista en un bien material o inmaterial, facilitándose en el segundo caso la creación técnica, científica o artística.

En cuanto a los sujetos intervinientes en el contrato, son el comitente o dueño de la obra y el contratista. Con respecto a este último, las obligaciones establecidas legalmente son:

1/ Ejecutar la obra, siendo una obligación de resultado, en tanto debe efectuarla de acuerdo con lo pactado y lo establecido en el art. 1258 Cc, aunque en ocasiones caben modificaciones en el proyecto (art.1593), exigiéndole una diligencia determinada por la lex artis, y entregando en el plazo determinado (examinado en el apartado siguiente).

2/ Entregar la obra, según lo pactado, suponiendo dicha entrega, al menos, el traspaso posesorio. Es muy discutido si esta entrega supone la transmisión de la propiedad porque el contratista es e verdadero dueño de lo construido con sus materiales hasta la entrega. Para una parte de la doctrina así ocurre; para otra, se debe aplicar las normas sobre accesión. El Tribunal Supremo se pronunció en una Sentencia de 28 de diciembre de 1973, en la que afirmó que, tratándose de edificaciones en suelo del comitente, éste se va haciendo dueño de la obra a medida que el contratista construye en virtud de las normas sobre accesión.

3/ Otras obligaciones accesorias, como el deber de informar y aconsejar al comitente, o guardar y custodiar el lugar donde se desarrolla la obra, así como los materiales.

Con respecto a las obligaciones del comitente, básicamente son dos, el pago del precio y la recepción de la obra, a la que aludiremos más adelante. Dependiendo de lo pactado, así deberá ser satisfecho el precio, como obligación principal del comitente. Si se pacto por unidades, habrá de entregarse parcialmente, según se reciban las unidades de obra ejecutada. De otro modo la regla general es el pago del precio una vez entregada la obra. Aunque es usual que se entregue en el momento inicial de la ejecución una cantidad, y mientras duran las obras, en concepto de anticipo, para que evitar que el contratista acuda a financiación exterior. Son obras de cierta relevancia. Por otro lado, es posible que el precio quede fijado desde el comienzo, o que sea estimable mediante un presupuesto inicial con una mera indicación de cantidad revisable posteriormente.

 

cabeceraejemploLa Sentencia del Tribunal Supremo de 25 de noviembre de 1985, en alusión a la determinación de un precio cierto, afirmaba que “el requisito del recio cierto existe, aunque no se fije de antemano, por cuanto puede inferirse por tasación pericial conforme al coste de los materiales y de la mano de obra”. Según el art. 1593 Cc, en el caso de la determinación de un precio fijo, aunque existan aumentos de precio en materiales o técnicos, no afectará al comitente, salvo que se produzca un beneficio o aumento en la obra. La fijación se realiza por los siguientes sistemas: 1/ Por ajuste o precio alzado; 2/ por piezas o medidas; 3/ por administración o economía.lineacajasinferior

 

En algunos casos, el pago del precio se acompaña de la obligación de una indemnización por daños y perjuicios, y puede no responder exclusivamente a la propia construcción, sino a daños producidos de manera indirecta.

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En la Sentencia de la Audiencia Provincial de Castellón de 18 de mayo de 2004, tenía por objeto la reclamación de cantidad derivada de un arrendamiento de obra por trabajos de restauración realizados en tres espejos propiedad del demandado, pretensión que comprendía tanto el precio de los trabajos ya realizados como el importe del almacenaje de tales espejos en las instalaciones de la actora, como consecuencia del incumplimiento del demandado. El Juzgadote 1ª Instancia condena al pago del precio pero no a la indemnización por no quedar acreditado, estimando parcialmente el recurso de apelación la Audiencia, determinando que se genera unos perjuicios a la entidad contratista que no solo se circunscribe a la exigencia del precio de la obra con os intereses correspondientes por la mora respecto de esta obligación dineraria, sino también por el incumplimiento o mora en la recepción de los espejos.

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En algunos supuestos, es posible que el dueño de la obra no coincida con el propietario.

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El caso recogido en la Sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra de 23 de enero de 2001, en las que la constructora reclama unos pagos por la obra realizada a la propietaria del piso, cuando la comitente fue la hija sin que se demostrase que actuó como mandantaria. Así, la Audiencia afirma que, reconocido que los trabajos fueron encargados por la hija, que es la que vivía en el piso donde se ejecutaron, en virtud del art. 1544 Cc se debe reclamar a quien contrató los mismos y además esta persona usuaria del piso es quien se beneficia de los mismos, siendo inviable el demandar a la propietaria del piso cuando se reconoce que ésta no encargó los citados trabajos.

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1.3.- DETERMINACION DEL PLAZO DE ENTREGA:

Uno de los aspectos trascendentales en el contrato de obra es la determinación de plazo. Considerándose por cierto sector doctrinal como un contrato de ejecución prolongada, esto no conlleva su consideración como contrato de duración indefinida, sino que el plazo, aunque las partes no lo hayan estipulado, es esencial y puede solicitarse al Juez, por cualquiera de ellas, su fijación. La distinción entre plazo inicial y final es relevante. El primero determina el momento en el que deben comenzar el proceso de ejecución de la obra. Y si nada se estipuló, parece acertado pensar que ha de iniciarse la obra de inmediato, y más si lo que se pactan son reparaciones. El plazo se ha de estipular e beneficio del contratista si nada se establece en el contrato; de ahí que pueda comenzar antes de transcurrido el plazo inicial.

En cuanto al plazo final, fija el momento en el que se concluya la obra. Para la mayoría de la doctrina, si nada se pacta, el plazo final requiere además de la conclusión de la obra, la entrega de la misma al comitente. En casos específicos, este plazo final no es objeto de pacto por las partes, porque es posible deducirlo de las determinadas circunstancias del contrato. Pero si las circunstancias tampoco son determinantes para deducir este plazo, GULLÓN BALLESTEROS recomienda como única solución la determinación a través de los tribunales de justicia. Una cuestión práctica se plantea con respecto al constructor, ya que si se pacta una fecha de entrega de la obra, ¿sería factible que el constructor entregase antes de la culminación del plazo? Algunas Sentencias de los Tribunales de Justicia recuerdan que el plazo se determina en contra del constructor (resulta una garantía y no una condición), por lo que podría entenderse como legítimo entregar la obra.    

Por otro lado, el plazo ha de ser suficiente, y para determinar esta suficiencia es imprescindible el examen de la complejidad y naturaleza de la obra. En la práctica, aun habiendo sido pactado, cabe la posibilidad de que se pruebe pericialmente de que el plazo establecido resulta escaso para la ejecución de la obra determinada, con lo que no deviene justificada la pretensión indemnizatoria por el comitente, por el retraso en la entrega.

 

1.4.- RIESGOS EN EL CONTRATO DE OBRA:

REGLA GENERAL: Parece necesario determinar que la obra se ejecuta a riesgo del contratista, puesto que es consecuencia de la naturaleza de su obligación, que es de resultado. Por ello son de su cuenta los riesgos que sufre la obra hasta el momento de la recepción definitiva en los supuestos en los que se destruya total o parcialmente.

EXCEPCIONES: Aunque la anterior es la regla general, existen excepciones a la misma: si los materiales corrieron a cargo del contratista, es de su cuenta y riesgo, excepto cuando el comitente haya incurrido en mora (art.1589 Cc). Y si los materiales debían ser suministrados por el comitente, el contratista no corre con el riesgo de la pérdida o deterioro de la obra por la mala calidad de los mismos, siempre que haya comunicado la incidencia al comitente; de lo contrario, si los materiales no son motivo de la pérdida de la obra, el contratista pierde derecho a su retribución. El fundamento lo encontramos en que es el contratista, por razón de su profesionalidad, el que debe conocer los materiales y sus cualidades, aunque los suministre el comitente, salvo en los casos en los que los vicios aún no pudiesen ser conocidos (art.1495 Cc). Se ha de tener en cuenta la normativa posterior, en cuanto que el aparejador tiene como función el examen de los materiales, con lo que se individualiza en este sentido la responsabilidad (art.1 Decreto de 19 de febrero de 1971).

En el caso en el que se fije un precio alzado para la construcción, a través de un plano convenido con el dueño del suelo, aún aumentando el precio de los jornales o materiales, no se ha lugar al aumento de la obra, porque el riesgo del aumento de los costes es consustancial con la función empresarial, excepto cuando se produzca aumento de obra por un cambio que haya aceptado el comitente (art.1593 Cc). Si la alza de los costes de la mano de obra y material es de tal magnitud que desequilibra las prestaciones contractuales, la jurisprudencia parte de la inclinación de la rígida norma por doctrinas más equitativas, como la alteración del fundamento del negocio por desequilibrio de prestaciones, o la teoría del riesgo imprevisible…

 

 1.5.- EXTINCION DEL CONTRATO:

 Aparte de las reglas generales de extinción de os contratos existen supuestos específicos del contrato de obra. El art. 1594 Cc se establece el desistimiento unilateral del comitente (que posteriormente analizamos), y según el art. 1595 Cc, si se contrata atendiendo a la cualidad personal del contratista, la muerte de éste o cualquier otra causa que le impida la realización de la obra, extingue el contrato, abonando el comitente la parte proporcional ejecutada.

 


2.- LA RECEPCION DE LA OBRA


2.1.- CONCEPTO DE RECEPCIÓN:

La recepción se determina por la Ley como una exigencia administrativa, sin embargo la importancia de la cuestión se centra tanto en materia de responsabilidad como de seguridad jurídica. Su publicación determina la necesidad de examinar este tema tanto en el Código Civil como en la LOE, proponiendo por algún autor una análisis autónomo  por razón de coherencia y terminología. La LOE disciplina con amplitud el momento de la recepción cuando se trata de una edificación, mientras que el Código Civil apenas lo hace en el art. 1592, con distintos problemas de interpretación relativos a la entrega: aquellos que no sean edificios.

La escasa regulación del Código Civil español de la recepción de la obra determina que los arts. 1592 y 1598 Cc resulten no adecuados, aún cuando se constituyan como normas básicas para asimilar y comprender el contrato de obra.

El concepto que se emplea de la recepción de la obra ha de centrarse en la aprobación de la obra recibida; es decir, es el acto jurídico por el que el comitente aprueba la obra por entender que resulta conforme con lo establecido en el contrato, manifestando su disponibilidad a hacerse cargo de la misma. Dos ideas, por tanto, se reúnen en su definición: de un lado, el ajuste de lo recibido con lo acordado, en conexión con el cumplimiento de las prestaciones; de otro, la recepción entendida como el acto por el que el comitente se hace cargo de la misma.

La culminación de la recepción se encuentra en la aprobación de la obra ejecutada.

    

2.2.- PROCESO DE RECEPCIÓN:

El proceso de recepción consta de las siguientes fases (entre otros, destacar las excelentes investigaciones del profesor CABANILLAS SANCHEZ):

1/ LA ENTREGA DE LA OBRA: Se determina como la puesta a disposición del bien o tradición material. Entrega y recepción se convierten en dos momentos conceptualmente distintos, pero esto no significa que la entrega por sí sola carezca de efectos jurídicos. Entrega entendida como obligación del contratista y recepción como obligación del comitente. Entre tales efectos jurídicos, se destaca el hecho de que debe considerarse como un trámite de liquidación de una relación obligatoria (arts. 1589 y 1590 Cc), cuyo fin no es otro que la conversión del acreedor en titular de la obra. Además de ello, resulta insuficiente la entrega para que el contratista pueda exigir la contraprestación al comitente, pero si la obra es correcta en cuanto a lo pactado, se libera de los riesgos del perecimiento de la misma. Por último, en caso de cosas corporales, la entrega al comitente transmite la propiedad si fuere propietario el contratista; y de no serlo, transmite la posesión inmediata.

REGLA GENERAL: la entrega es previa a la aceptación o recepción de la obra. Y surge la obligación en el contratista de dicha entrega desde el momento en el que finaliza la ejecución. Luego se presupone la terminación de la obra, entendiendo por tal la posibilidad de ocupación inmediata, debido al cumplimiento del contratista. No obstante, existe como supuesto excepcional la facultad de las partes para pactar la entrega en un plazo posterior a la aprobación de la obra. Se ha de tener en cuenta si se ha pactado esta posibilidad, porque de ser así la obra quedará en posesión de la obra, hasta el término del plazo, con la obligación de conservar con la diligencia de un  buen padre  de familia (art. 1094 Cc).

2/ LA VERIFICACION DE LA OBRA: La verificación y la aprobación de la obra son dos operaciones conexas, pero independientes entre sí, en cuanto la primera consiste en una comprobación, mientras que la segunda es una exteriorización del conocimiento. Se constituye esta parte del proceso de recepción por una serie de operaciones principalmente técnicas con el fin de establecer si lo ejecutado corresponde con lo pactado en el contrato, y con las reglas de la construcción. Esta comprobación, ya se realice mediante distintos ensayos o un simple control visual, puede consistir en un control cualitativo (examen de la calidad o cualidad exigida por las partes) o cuantitativo (control del número y las dimensiones de la unidad de medida) de la obra recibida. Esencialmente nos encontramos ante un reconocimiento técnico, tal y como afirma el Tribunal Supremo, que comprueba la terminación, la identidad con el proyecto y el correcto estado (Sentencia de 20 de octubre de 1989 anteriormente comentada).

Este paso de control en el proceso de recepción se ha de configurar como una facultad del comitente, y nunca como una obligación. El contratista no espera ni ha de exigir el examen de la obra, sino que su interés reside en la aprobación de la misma. Aunque nada disponga el Código Civil así ha de entenderse, debido a que la verificación se establece en interés del comitente, no del contratista, por lo que el primero tiene derecho a verificar, sin que exista obligación alguna por parte del comitente, y sí por parte del contratista, consistiendo su obligación negativa en permitir el examen de la obra entregada. Esto tiene un valor práctico en cuanto se entienda que, al ser una facultad, no es posible exigir su cumplimiento por parte del contratista. Al ser constituida como facultad, los gastos que deriven de la operación corren a cargo del propio comitente como beneficiado.

El problema se plantea en cuanto no se fija la duración para desplegar la actividad comprobatoria en el pacto entre las partes. La doctrina mayoritaria, que atiende al art. 1665 del Código Civil italiano, exige un plazo razonable, entendiendo que se ha de atender a los usos profesionales y a la buena fe, siguiendo lo establecido en el art. 1258 Cc, dependiendo siempre de la obra en concreto y del grado de complejidad de la misma.

El análisis que requiere la verificación suele ser realizado en la práctica por un tercero. Piénsese que el comitente, en la mayoría de las ocasiones, va a carecer de los conocimientos técnicos necesarios para apreciar si la obra ha sido ejecutada conforme a las reglas del arte. Por ello, es usual que un tercero experto sea el encargado de llevar a cabo la actividad, teniendo la consideración de perito extrajudicial.

 

3/ LA APROBACION DE LA OBRA: Consiste en la declaración de voluntad emitida por el comitente poniendo de manifiesto que la obra se adecua con lo pactado y con las reglas del arte de la construcción. Se conforma como un acto unilateral del comitente. De ahí que se halle facultado para no aceptarlo en los casos en los que crea no ajustado a lo pactado la ejecución de la obra.

La circunstancia de defectos constructivos legitima al comitente para negar la aceptación de la obra. No obstante, cabe la posibilidad de que el cumplimiento defectuoso no sea determinante para el rechazo de la obra, en el supuesto de vicios menores, en cuanto carezcan de importancia y el interés del acreedor se vea satisfecho, sin impedir tales defectos el fin al que debe destinarse. En este caso, el comitente ha de emitir una declaración tendente a aprobar la obra, debido al principio de la buena fe recogido en el art. 1258 Cc. No significa que se acepte sin más la ejecución efectuada, sino que es posible la aprobación con reservas para su posterior subsanación, o incluso la reducción equitativa del precio. Si se realizase acta de recepción, que no es exigida por el Código Civil y sí por la LOE, se han de reseñar los defectos, para materializar la aprobación con reservas. En el supuesto en el que existiese vicios en la declaración del comitente, como dolo o error, originados por actuaciones del contratista tendentes a ocultar tales defectos, se consideraría nulo el proceso de recepción, según opinión autorizada (CABANILLAS SÁNCHEZ).

En el Código Civil, la aprobación puede llevarse a cabo de manera expresa o tácitamente, así como de manera pura y simple, y bajo reserva. En lo que respecta a la aprobación tácita, suele entenderse como tal en los casos en los que se utiliza la obra recibida sin reserva alguna, sin manifestación alguna de rechazo expreso de la obra, el pago del precio sin reserva, y en general, cualquier actitud de pasividad del comitente tras la entrega por parte del contratista en el transcurso de un tiempo razonable para que se haya llevado a cabo la verificación.

Tras el examen del proceso de recepción, lo fundamental es determinar los efectos jurídicos de la misma. Se ha de tener presente primero las distintas clases de recepción: expresa y tácita; con reservas y sin reservas; definitiva y provisional; y total y parcial. Es ardua la discusión por las deficiencias de la regulación en el Código Civil. Incluso en la LOE tampoco ha tratado los efectos jurídicos de la recepción. La problemática se agrava cuando se observa que en el Código se alude a entrega, con las cuestiones que se derivan de ello. CABANILLAS resume los efectos jurídicos de la recepción en los siguientes:

 

1º/ La recepción definitiva libera al contratista frente al comitente, salvo que existan defectos o vicios ocultos. Esto no es compartido por toda la doctrina. No obstante parece claro que se extinguen las obligaciones del contratista si los vicios son aparentes y no se ha realizado reserva alguna por el comitente. La recepción tácita dará lugar, como vemos, a los mismos efectos que la definitiva, en tanto no existe oposición alguna por parte del comitente al recibir la obra, con actos concluyentes de su aprobación.

2º/ Abonar al contratista el precio convenido: Con reservas o no, se deriva del art. 1599 Cc, que se refiere a la entrega. Esta alusión es una imperfección del Código, porque se olvida de los dos momentos, entrega y recepción. Debemos entender que se refiere al momento de la recepción. Es la contraprestación que debe ser cumplida, y sólo en el caso en el que exista vicio grave, el comitente podrá oponer la exceptio non adimpleti contractus, existiendo unanimidad entre la doctrina y jurisprudencia sobre este extremo.

3º/ El plazo de garantía decenal comienza en el momento de la recepción de la obra: El art. 1591 Cc recoge la expresión “desde que se concluyó”, pudiendo interpretarse en dos sentidos, ya sea material (cuando termine), o jurídico (implica el proceso de recepción). La doctrina más autorizada parece entender que es esta segunda interpretación la que ha de realizarse. Y esto siempre que se entienda que la LOE no ha derogado el párrafo 1º del art. 1591. En lo que se refiere al párrafo segundo, se alude a los casos de ruina, estableciendo un plazo de prescripción y no de garantía.

4º/ Transferencia del riesgo: Para algunos autores, la recepción de la obra conduce al traslado del riesgo. El problema se plantea en los casos de desaparición de la obra por casos fortuitos, tras la puesta a disposición de la obra por el contratista, y antes de su aprobación. Parece correcto entender que el comitente es quien ha de soportar el riesgo, por estar dentro de su ámbito de poder. En derecho comparado, distintos Códigos aluden a la recepción como criterio a seguir. En nuestro Código, se menciona la entrega, y en este caso, para CABANILLAS, parece más justo y equilibrado entender “entrega” en el sentido literal, y por tanto, no ha de esperarse para entender transferidos los riesgos, a la aprobación.

5º/ Transmisión de la propiedad: DIEZ-PICAZO afirma que se hace necesario distinguir entre bienes muebles e inmuebles, dependiendo de que se entienda que se da lugar a accesión. La doctrina que defiende la tesis de la adquisición originaria, establece que el comitente adquiere la propiedad a medida que se ejecuta la obra. Mientras que los defensores de la adquisición derivativa aplican el sistema de título y modo del art. 609 Cc.

6º/ Los efectos de la recepción provisional: Este modelo de recepción ha de estar pactado porque el Código Civil no lo prevé. Es el principio del transcurso del plazo de garantía convencional, y por el mismo el comitente puede compeler al contratista a la subsanación de los defectos. La diferencia fundamental es que los vicios aparentes no son cubiertos. La explicación se encuentra en que se está pactando dos recepciones con distinto plazo, por lo que el comitente tiene la posibilidad de examinar la obra y hacer notar al constructor cualquier tipo de vicio que advierta.

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